

El carisma de la comunidad
salvatoriana es dar a conocer a Dios y a su Hijo Jesucristo (Juan 17,3)
por medio de múltiples formas y maneras. Por eso, donde llegue una
comunidad salvatoriana, siempre se ve primero cuáles son las necesidades
de la gente, y desde nuestra vivencia de fe, intentamos de dar una respuesta
adecuada a esa realidad.
El amor de Dios, manifestado de una manera única y definitiva en
Jesús el Salvador del mundo, busca seguir revelándose por
medio de las obras de caridad, llevadas por personas e instituciones comprometidas.
También por y desde la comunidad salvatoriana han surgido obras sociales,
entre ellas casas hogares para niños “El Encuentro”,
adolescentes “El Timón” y ancianos “La Esperanza”.
Por medio de ellas queremos optar de manera firme por los pobres, que muchas
veces son los olvidados y marginados en nuestra sociedad utilitaria y productiva.
Sin embargo son los preferidos de Dios y se merecen nuestra atención
especial si queremos ser Iglesia auténticamente fiel al Evangelio
y fidedigna.
